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Los Ribereños alertan del peligro tras la aprobación de un nuevo trasvase a futuro: “cuando abran el canal van a vaciar los embalses sin necesidad ni miramiento”

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La Comisión de Explotación volvió a proponer 20 hm3, que el Ministerio rebajó a 17 hm3; 9,5 hm3 de los cuales serán para regadío. El Ministerio argumentó la diferencia recogiendo el dato aportado por la Asociación de Municipios Ribereños del volumen de agua almacenado en la cuenca del Segura; el Gobierno lo reduce a los 63,3 hm3, pero son casi 200 hm3 en total lo que se almacena en el sistema del Trasvase.

Cuando el mundo entero contiene la respiración esperando una primavera esperanzadora, con la vacuna del COVID como gran remedio a los males de 2020; los Ribereños ya cuentan con que 2021 será un año negro para sus embalses y, por ende, para la salud del Tajo. En el momento en el que se abra de nuevo el Trasvase, sabiendo que las reparaciones de La Bujeda durarán al menos otro par de meses, Entrepeñas y Buendía se vaciarán como una bañera.

“Confiamos mucho en que se aplique por fin la resolución del Tribunal Supremo y los caudales ecológicos del Tajo terminen de facto con el Trasvase, pero cuando quieran llegar nos van a encontrar paseando entre cardos y cactus por los desiertos de Entrepeñas y Buendía”, lamenta la presidenta de la Asociación, María de los Ángeles Sierra.

Borja Castro, vicepresidente de los Ribereños, no se explica las razones para aprobar un trasvase en esta situación, “no hay argumentos ni políticos, ni hídricos que avalen este envío, tienen casi 200 hm3 disponibles y les da igual”. Para Castro, además, “la rebaja, aunque sea insuficiente pone de manifiesto una vez más la sinrazón de una Comisión que únicamente propone el máximo posible, sin valorar las necesidades y perspectivas de la cuenca cedente”.
El vicepresidente reclama también futuros trasvases cero, que puedan compensar estos trasvases casi máximos de cara a la reapertura de la tubería. “Si no, en primavera podríamos acabar de un plumazo con nuestras reservas”.

Los ribereños recuerdan una vez más que el agua no es un bien comercial con el que se pueda especular y que la situación actual no dista mucho de la especulación con los derechos sobre el agua que tanta polémica ha despertado en Estados Unidos. “El agua del Tajo es, de hecho, privada desde hace más de cuarenta años; pertenece al SCRATS, que ha impuesto su voluntad por encima de las necesidades de la cuenca cedente, anteponiendo su negocio privado al patrimonio de todos los españoles, que es el río Tajo”.